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Usamos datos para regenerar océanos. Eso nos hace diferentes.

Universal Plastic · 2026

La contaminación plástica marina tiene un coste. Medirlo es el primer paso para que alguien lo asuma.

Una botella en la arena. Una red entre las rocas. Pequeños fragmentos que aparecen cuando empezamos a mirar con atención. Los recogemos. La playa queda más limpia. Pero hay una pregunta que casi nadie se hace: ¿cuánto nos ha costado que ese plástico estuviera ahí?

Del registro con el móvil al pesaje: así se documenta una recogida.

Limpiar las consecuencias o actuar sobre el sistema

Los kilos recogidos son la medida más habitual para comunicar los resultados de una limpieza de playas. Nos dicen cuánto plástico se ha retirado, pero no bastan para conocer su impacto ambiental positivo: importa también qué se retira, dónde y qué riesgos ayuda a reducir.

El siguiente paso es utilizar ciencia y tecnología para pasar del peso recogido a una evaluación del impacto. Esa es la dirección del Plastic Impact Index de Universal Plastic: convertir los datos de cada actuación en evidencia para valorar su contribución ambiental y orientar mejor las siguientes intervenciones.

Todo empieza en el móvil: foto, ubicación y tipo de residuo de cada hallazgo.

El coste que necesitamos contabilizar

El plástico está presente en territorios donde vive gente, se pesca y llegan visitantes. Su impacto no es solo ambiental, también es económico.

La evidencia internacional le pone cifra. La contaminación resta cada año unos 350.000 millones de euros a la productividad de la economía azul, mientras que la inversión destinada al ODS 14 apenas alcanza los 2.800 millones frente a los 160.000 millones necesarios.

Menos capturas, redes dañadas, playas que pierden atractivo y más gasto municipal en limpieza. Son costes reales, repartidos entre muchos actores, que por eso rara vez aparecen en una cuenta de resultados.

AI beach cleanups

Registrar cada hallazgo con el móvil convierte una limpieza en dato.

Resiliencia oceánica y una economía azul productiva

Un ecosistema degradado rinde menos. Cuando la contaminación afecta a la pesca, a la calidad del agua o al turismo, lo que está en juego es la productividad de la economía azul.

Por eso proteger el océano es una condición de su rendimiento. Entender esa relación con precisión permite pasar del discurso a usar los datos e inteligencia como palanca para orientar inversiones y políticas públicas, el planteamiento de nuestra resiliencia oceánica.

Voluntarias registrando la recogida con sus móviles.

Del dato a la decisión

Cada acción registrada nos dice qué encontramos, dónde y cuándo. Con protocolos científicos internacionales y tecnología, convertimos esas observaciones en datos estructurados, comparables y trazables.

Integramos estos datos en ONDAs Data Space, un ecosistema de datos sobre contaminación plástica marina desarrollado por Universal Plastic dentro del programa de digitalización de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y catalogado como espacio de datos de confianza a nivel nacional. Además, conectamos esa información con el Ocean Data and Information System de UNESCO-IOC (¿qué es ODIS?), que contribuye al ODS 14 y al Decenio de las Ciencias Oceánicas.

Así respondemos a las preguntas que importan a quien decide:

  • ¿Dónde se concentra la contaminación y cómo evoluciona?
  • ¿Qué zonas y sectores soportan un mayor impacto?
  • ¿Cuánto cuesta en términos de pesca, turismo y servicios costeros?
  • ¿Qué inversiones y políticas generan un mayor retorno?

Una foto desde el móvil: el primer paso de un dato trazable.

AI detecting and classifying plastic waste on the sand by polymer type, with a classification summary panel

Así trabaja la IA: detecta y clasifica los distintos tipos de plástico de una imagen.

Del registro en campo al activo digital verificado: así funcionan las ONDAs.

Propósito y rendimiento

Se suele asumir que el impacto ambiental y la eficiencia pertenecen a mundos distintos. En Universal Plastic, cada recurso que dirigimos debe dejar un dato que mejore la siguiente decisión: es la inteligencia operacional marítima de Blue Resilience, que transforma datos marinos en decisiones para reducir el riesgo ambiental y mejorar la productividad de la economía azul. Lo vimos en el piloto con el Ayuntamiento de Xove y en el estudio de productividad oceánica en Angola.

Una empresa puede transformar su compromiso ambiental en acciones trazables y resultados verificables. Un ayuntamiento puede generar información propia sobre sus playas y orientar mejor sus recursos. Universidades y centros de investigación pueden validar y conectar conocimiento, como hacemos con la Universidad de Oviedo. Y cualquier persona puede sumar sus observaciones a través de la ciencia ciudadana.

Sensores, drones y datos conectados: inteligencia operacional marítima en acción.

Blue Resilience OS convierte datos conectados en indicadores y decisiones.

Descubre cómo la inteligencia operacional mejora la productividad

Una solución que escala

Protocolos comunes, datos comparables entre regiones y una infraestructura reconocida a nivel nacional e internacional. Cada territorio que se incorpora enriquece la visión de todos.

Por eso invitamos a gobiernos, empresas, instituciones y a la ciudadanía a sumarse. Lo que se mide, se puede gestionar y eso cambia las decisiones de los próximos años. Ese es el valor que agregamos en Universal Plastic.

De la observación local a un ecosistema global de datos oceánicos.

¿Cómo puede tu ayuntamiento medir su costa?

Descubre cómo ayudamos a los ayuntamientos a generar datos propios sobre sus playas y a orientar mejor sus recursos.

Soluciones para ayuntamientos

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