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Hackathon TalentUO 2026: el valor económico de una costa libre de plástico

Universal Plastic · 2026

Desde Asturias, donde estamos establecidos, llevamos a la Universidad de Oviedo una pregunta que conecta tecnología, biodiversidad y economía: cómo traducir la retirada de plástico de la costa en beneficios económicos.

¿Cuánto vale una costa libre de plástico?

Una costa sin plástico es mucho más que una imagen bonita. Es un espacio para disfrutar, un entorno del que dependen actividades económicas y un ecosistema que merece ser protegido por sí mismo.

Pero, cuando toca decidir dónde actuar o justificar una inversión, surge una pregunta difícil: ¿cómo expresamos el valor de esa mejora en términos económicos?

Esa fue la pregunta que Universal Plastic planteó en la quinta edición de la Hackathon TalentUO 2026, celebrada los días 15 y 16 de octubre en la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo, con la organización de Solsticio. Un encuentro en el que el talento universitario se enfrentó a retos reales y exploró cómo convertir conocimiento e ideas en soluciones aplicadas.

Universal Plastic presenta su reto sobre el valor de una costa libre de plástico al alumnado en la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo

Un reto real: pasar de los kilos recogidos al valor generado

Registrar una recogida permite conocer dónde se ha actuado, cuándo y qué cantidad de plástico se ha retirado. Es una información imprescindible, como vimos en Más allá de los kilos. Sin embargo, el peso del residuo no cuenta toda la historia.

¿Qué significa esa actuación para una zona de pesca? ¿Qué beneficios puede aportar a una costa vinculada al turismo y al ocio? ¿Cómo considerar la presencia de manglares, arrecifes o áreas marinas protegidas? ¿Y qué costes o pérdidas podrían evitarse?

Nuestro reto, «¿Cuál es el valor de una costa libre de plástico?», invitó a los equipos a diseñar una primera metodología que permitiera relacionar la reducción de la contaminación plástica con el valor económico generado o las pérdidas potenciales evitadas.

No se trata de poner precio al océano ni de reducir la naturaleza a una cifra. Se trata de hacer visibles beneficios que a menudo quedan fuera de las decisiones, sin perder de vista las limitaciones de los datos ni la complejidad de los ecosistemas.

Dos localizaciones, una misma pregunta

Para aterrizar el desafío, propusimos dos casos próximos a manglares: una actuación en Curaçao, con 320 kg de plástico retirados, y otra en India, con 324 kg.

Las cantidades son muy similares. El contexto, no.

En el caso de Curaçao, la información del ejercicio recoge también la proximidad de un arrecife de coral y un área marina protegida. En el caso de India, destaca un mayor número de especies de interés comercial y turístico entre los indicadores facilitados.

Estos casos permiten explorar una idea esencial: una cantidad parecida de plástico retirada no implica necesariamente los mismos beneficios en todos los lugares.

Los equipos contaron con datos de retirada y con información ambiental y socioeconómica para construir sus propuestas. El desafío consistió en dar el siguiente paso: identificar qué beneficios podían estimarse, con qué fuentes y bajo qué hipótesis.

Mucho más que multiplicar kilos por euros

Una metodología útil necesita explicar de dónde sale cada estimación. Por eso, el reto abrió distintas vías de trabajo:

  • Turismo y ocio: explorar cómo la calidad ambiental del litoral puede influir en la experiencia de quienes lo visitan y en las actividades recreativas.
  • Pesca y actividades vinculadas al mar: considerar posibles daños evitados en redes, aparejos, motores y equipos, así como interrupciones de actividad, pieza clave de la economía azul.
  • Limpieza y gestión: analizar costes y posibles necesidades futuras que podrían reducirse, distinguiendo estos beneficios del coste de la propia intervención.
  • Biodiversidad y servicios ecosistémicos: estudiar cómo incorporar beneficios asociados a ecosistemas saludables mediante metodologías económicas existentes, en la línea de nuestro índice de impacto en la biodiversidad.

El rigor está en conectar cada beneficio con la actuación, no en sumar cifras sin más. Evitar contar dos veces el mismo efecto, diferenciar lo observado de lo supuesto y reconocer lo que todavía no puede cuantificarse son partes fundamentales del ejercicio.

No buscábamos una cifra espectacular. Buscábamos una metodología que se pudiera defender, reproducir y mejorar.

O.R.C.A.: del reto a un primer prototipo

Sofía Alonso Ibáñez, Pablo Arboleya Piquero, Javier Martino García, Iván Rubio Martínez y Antonio Valdés recogieron el desafío y dieron forma a O.R.C.A. — Ocean Resilience & Cost Analytics.

Su propuesta combina un modelo de valoración económica, centrado en pesca, turismo y valorización del residuo, con una interfaz cartográfica para explorar distintas localizaciones y escenarios de retirada de plástico. El prototipo permite visualizar el contexto territorial y consultar estimaciones desglosadas por sectores.

En dos jornadas, el equipo convirtió una pregunta compleja en una propuesta concreta y visual. Es una primera aproximación que abre nuevas vías de trabajo: contrastar las fuentes, revisar los supuestos y validar la relación entre el plástico retirado y los beneficios estimados antes de utilizar los resultados como evidencia de impacto.

Gracias al equipo por su implicación, creatividad y ganas de llevar el reto un paso más allá.

Captura del prototipo O.R.C.A. (Ocean Resilience & Cost Analytics) desarrollado durante la Hackathon TalentUO 2026

Captura del prototipo O.R.C.A. desarrollado por el equipo durante el hackathon.

Ver la publicación de Begoña sobre la Hackathon en LinkedIn

Del hackathon a Blue Resilience

Este desafío conecta con el desarrollo de Blue Resilience, el motor de inteligencia marítima operacional de Universal Plastic, concebido para medir y priorizar el impacto de actuaciones frente a la contaminación y para la protección de los ecosistemas marinos.

Nuestra aplicación de ciencia ciudadana permite registrar actuaciones de recogida con información sobre su localización, cantidad y características del material retirado. El trabajo sobre indicadores de impacto aporta contexto ambiental y socioeconómico. La valoración económica plantea una capa adicional: comprender mejor qué beneficios pueden generar esas actuaciones y cómo utilizar esa información para orientar decisiones.

Las propuestas del hackathon pueden servir como punto de partida para seguir investigando esta conexión. El objetivo no era obtener en dos jornadas un modelo económico definitivo, sino avanzar hacia una base sólida que pudiera desarrollarse y adaptarse a distintas localizaciones.

Desde Asturias, conectando talento y territorio

Universal Plastic está en Asturias, y formar parte de la vida del territorio también significa implicarnos en las actividades que conectan universidad, empresas y talento. Nuestra participación en TalentUO 2026 fue una forma de llevar un reto real a ese espacio de colaboración y reforzar nuestro vínculo con el ecosistema asturiano de innovación, el mismo que ya nos une a la Universidad de Oviedo.

Queremos contribuir a que Asturias sea un lugar donde el talento encuentre oportunidades para desarrollar proyectos con impacto, y un territorio capaz de atraer nuevas ideas, profesionales y colaboraciones. Acercar al alumnado retos como la protección de los océanos es una manera de mostrar que desde aquí se puede trabajar en desafíos de alcance global.

Participar en iniciativas locales forma parte de esa apuesta: innovar desde Asturias, colaborar con nuestro entorno y contribuir al atractivo del territorio como lugar para investigar, emprender y desarrollar una carrera profesional.

Participantes de la Hackathon TalentUO 2026 en la entrada de la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo

Talento universitario para preguntas que importan

Solsticio, anteriormente U4IMPACT, es una compañía con sede en Oviedo que conecta organizaciones, universidades y estudiantes alrededor de retos reales. Su enfoque de colaboración universidad-empresa encaja con el espíritu de este desafío: acercar al aula problemas abiertos que requieren creatividad, conocimiento y capacidad de trabajar entre disciplinas.

Para Universal Plastic, participar significó compartir una pregunta de investigación aplicada con una nueva generación de profesionales. Una pregunta en la que la informática y los datos se encuentran con la economía y las ciencias ambientales.

Gracias a Solsticio (antes U4Impact), a la Fundación Banco Sabadell y a la Universidad de Oviedo por hacer posible este espacio de encuentro entre estudiantes y empresas para trabajar juntos sobre retos reales.

El reto conecta, además, con los ODS 14 — Vida submarina, 12 — Producción y consumo responsables y 8 — Trabajo decente y crecimiento económico: reducir la contaminación, proteger los ecosistemas y reconocer su relación con las actividades y comunidades del litoral.

Porque proteger el mar también exige aprender a contar mejor lo que ganamos al cuidarlo.

Los kilos nos dicen cuánto plástico retiramos. El reto es comprender todo lo que podemos proteger al hacerlo.

¿Cómo medimos el impacto de retirar plástico de la costa?

Descubre cómo trabajamos para desarrollar una visión más completa del impacto de la contaminación plástica sobre la biodiversidad, los ecosistemas y la economía azul.

Leer más sobre cómo medimos el impacto ambiental

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